Si la
iglesia parece una réplica de la de Duratón, también la escultura que aún
conserva reproduce iconográfica y estilísticamente tema y rasgos de aquel
pórtico. Se repite, El Nacimiento de
Jesús o ciclo de la Navidad, asimismo desglosado también en dos capiteles.
De uno de ellos, en bastante mal estado, sólo se conserva un personaje que podría corresponder al ángel de la
Anunciación. El otro dedicado a los Reyes
Magos también bastante destrozado
bajo un ritmo de arquerías apuntadas se divisa a uno de los reyes montado a
caballo y diferentes edificios de la ciudad de Jerusalén. En el ábaco del
capitel de los Reyes Magos, merece destacarse la decoración de tipo vegetal
compuesta por bellísimas flores de aro
encadenadas y con un delicado calado constituido por un tallo ondulante y a la
vez circular.
También se
puede adivinar en este pórtico el tema de las sirenas-pájaro luchando con
figuras humanas con cotas de malla y enormes escudos como representación del
poder de seducción semejante a las de las sirenas-pez. Su representación
obedece al esquema convencional de la escultura románica que divide la figura
en dos partes una con cuerpo de mujer y la otra o con alas o con escamas de
pez. Asimismo, motivo también muy
repetido es la representación de la arpía considerada generalmente como
personificación de los vicios en el doble sentido de culpa y castigo.
El desgaste de la piedra impide de hecho captar el programa iconográfico del resto de los capiteles de este pórtico, pero indudablemente la escultura románica obedece a un claro mensaje catequético que se podría resumir en que las fuerzas del mal someten al hombre, pero existe la ayuda divina para consuelo del individuo que mediante la virtud y la Eucaristía logrará la salvación.
Rosario Santamaría
Doctora en Historia del Arte