Santa Marta del Cerro

 

La iglesia de Santa Marta de una sola nave, cabecera compuesta por tramo recto y semicircular es de estructura románica, aunque, queda oculta por múltiples elementos como la torre, la sacristía y un gran pórtico.

 

Los artífices que trabajaron en Perorrubio parece que también trabajaron en Santa Marta del Cerro. Es posible que se repita una  dinámica de taller de cabeza, donde desde él se disgregaran pequeños equipos de trabajo para realizar las otras iglesias más sencillas del alfoz y, el “maestro de obra” realizara una pequeña labor de ejecución a fin de proporcionar a los ejecutores de la construcción unas normas indispensables para la realización de la iglesia.

 

Los canecillos del ábside sorprenden por ser una escultura poco elaborada y de ingenuas y realistas realizaciones; pero que por lo mismo cautivan por la originalidad de reflejar un arte popular local. En múltiples canecillos aparecen representaciones de clérigos como exponente de la sociedad eclesiástica coetánea, sobre todo la figura del obispo con el báculo es un motivo que se repite en casi todas las iglesias, pero sin embargo, en uno del ábside de Santa Marta del Cerro, el artífice ha preferido la visión usual de la figura del párroco con cruz procesional como símbolo específico de su función sacerdotal, es decir, “su párroco” como visión real  que el artista estaba acostumbrado a ver.

 

También retrata de esta misma manera a tipos característicos de la sociedad como el hombre músico, la mujer cargando una hogaza de pan o un hombre cargando un tonel. Es decir, responden casi todos de una manera precisa a las necesidades de la vida cotidiana. Completa este retrato de la sociedad con la tentación de la pareja desnuda y obscena que corrobora su posible culpa a través del vientre abultado de la mujer. Asimismo, la serpiente también corrobora de forma sencilla el pecado original que cometieron nuestros primeros padres y, que también nos habla de la tentación de la carne, tema también de los más representados dentro del programa de la labor didáctica que fue el románico.

 

En cuanto a la fauna o repertorio animal el artífice de Santa Marta del Cerro se centra preferentemente en especies de tipo local como aves que picotean lombrices o pequeñas serpientes, cerdos, ovejas, caballos, etc.

 

Los caracteres escultóricos de estas figuras se encuadran en una factura elemental y popular y asimismo poco elaborada. Además, el artífice utilizó aquí una técnica que da a los personajes un rasgo peculiar al perforar con trépano las niñas de los ojos y  ponerlas en exceso muy juntas, con lo cual los hombres y mujeres así representados dan sensación de extraña fijeza.  También,  ha vestido a sus personajes con ciertas túnicas amplias y cortas que le  acortan la figura dando sensación de achaparrados hombrecillos.


Rosario Santamaría

Doctora en Historia del Arte

 

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